My Rain And You… Capítulo 03

Una cosa que no puedo entender Es que mi corazón llora cuando llueve Igual que el día en que te fuiste, Hace mucho tiempo. …Rain and You

Heechul estaba todo enredado en cinta en la parte de arriba, sus brazos pegados a los costados encintados a la altura del pecho y sus manos. Pero también pudo notar moretones en su blanca piel producto de los golpes que había recibido, se notaban demasiado grandes seguramente debían dolerle.

The space between us… RPG 37






Henry

Estoy algo nervioso, es la segunda vez que veré a los amigos de Mimi y no es que me haya negado en volver a visitarlos, pero no me dejo verlos más. Mimi dijo que los vería en cuanto tuvieran una reunión oficial, diciendo que no se confiaba de sus amigos y no sé, algo me dice que no quiere que escuche lo que tienen que decirme. Eso me hace reír, algunas veces parece un chico inseguro, todo lo contrario al hombre seguro que se portaba frío cuando me visitaba. Si supiera que todo lo que yo veo es al más perfecto de prometido.


Volteo a verlo mientras va manejando rumbo a casa de uno de sus amigos, Hyukjae, eso fue lo que dijo. Estábamos invitados a pasar unos días en su casa con motivo de reunirse, tomar un descanso antes que las vacaciones de Siwon terminen. Creo que aún no se le acaban los días que le dieron para su luna de miel y como esta fue interrumpida por el evento de la boda, todos accedieron a pasar esos días con la pareja.

Me parece que como buenos amigos, son bastante considerados unos con otros y me alegra que Mimi tenga a su lado personas como ellos, amigos que harían cualquier cosa por él. Eso me da tranquilidad.

De reojo veo su perfil y como sus grandes manos toman el volante seguro, sin apartar la mirada del camino. Esa larga gabardina color miel le sienta perfecta. Me sonrojo con solo pensar que esconde debajo de ella. Con sigilo miro por el espejo retrovisor y después un poco tímido, con mi mano comienzo a buscar la suya sosteniendo la palanca de velocidades, todo por debajo para no ser vistos.

Cuando mis dedos tientan suavemente en el dorso de su mano, Mimi me voltea a ver sin apartar por mucho tiempo su mirada de la carretera, para después con una hermosa sonrisa, tomar mi mano y colocarla debajo de la suya en la palanca de velocidades. Ese pequeño gesto hace que mi corazón lata alocado en respuesta de su cercanía, al menos de esta forma el viaje en carretera será un poco más cercano a lo que había deseado, pues desde que aceptamos el compromiso, no hemos podido estar “juntos” como quisiéramos.

Recordar como inicio todo esto es algo extraño porque no lo recuerdo, Mimi dice que yo correteaba a su alrededor en pañales y eso me hace hacer mohines porque sé que es cierto. Que yo no lo recuerde por haber sido un bebé entonces no quiere decir que no sucedió. Sobre todo cuando mis propios padres se empeñan en contarlo cada que pueden como una historia detrás de nuestro compromiso.

-       Zhou Mi… - susurro su nombre y aunque muy bajito, logra escucharme.
-       ¿Dime? – sonrío al ver que el también murmura dando un apretón a mis manos.
-       ¿Es cierto que me viste correteando en paños menores? – en seguida lo veo sonreír sin dejar de mirar al frente.
-       Sí. – responde divertido -. Mamá de vez en cuando me obligaba a visitar a tu familia. Cuando te conocí, estaba a punto de cumplir los siete años y que me dijeran que ese bebé regordete con cachetitos colorados era mi futuro novio y prometido, me hizo hacer muecas por lo pequeño y oloroso que eras.
-       ¡Yo no era oloroso! – enseguida me arrepiento de haber levantado la voz. Afortunadamente no escuchamos nada más que el ruido del motor, por lo que continuamos hablando.
-       Lo siento, es solo que llegamos en mal momento, tenían que cambiar tus pañales.
-       ¡Oh!
-       Si, ¡Oh! Como todo niño, llegue a pensar que me obligarían hacerlo por ti. Ni siquiera entendía lo que me decían, solo que tenía que pasar tiempo contigo y tu familia.
-       ¿Y después?
-       Una vez, cuando cumpliste los tres años, llevaba en mis manos tú regalo y al parecer me estaban esperando para comenzar la fiesta, pues tú prometido no debía faltar. – es gracioso y hasta un poco ilógico como nuestros padres unieron a dos niños desde su nacimiento, haciendo que en nuestra infancia sucedieran cosas como estas-. Debía buscarte, se supone que ya estabas arreglado y al llegar al pasillo lo primero que vi, fue a un pequeño de tres años corretear desnudo con su nana atrás porque no quería cambiarse.
-       ¿Eso hice? – mis mejillas calentándose a cada minuto.
-       La verdad es que fue muy gracioso, eras un pequeño muy rápido.
-       ¿Gracias? – murmuro apenado.
-       Hmmm. – murmura Mimi con su mirada perdida tratando de recordar.
-       La última vez que te vi así de pequeño fue cuando tenía doce años y tu seis, nuestras amistades eran diferentes. Estaba aburrido de estar entre pequeños.
-       Pero yo recuerdo… - interrumpo su relato -. Tú me salvaste de caer en la piscina.
-       Lo hice. – me dice con una cálida sonrisa-. No iba a dejar que mi prometido se mojara y me arriesgara a verlo quitarse la ropa enfrente de todos por estar tenerla mojada. – comienza a reír bajito.
-       Yo no hubiera hecho eso. – palmeo suavemente su mano y enseguida guardamos silencio al escuchar ruidos en la parte de atrás.

Me acomodo en mi asiento rápidamente antes que otra cosa suceda y soltando su mano, dejando mi mirada admirar el paisaje mientras recuerdo como fueron los años después de eso, que si recuerdo.

Mimi se fue a estudiar un tiempo a China, eso lo recuerdo muy bien porque poco me importó, no lo conocía y no es como si Mimi hiciera algo para acercarse o al menos ser mi amigo. Eso sí, lo recuerdo en todos mis cumpleaños, pero sobre todo, en el baile de fin de cursos de la secundaria. Pues fue cuando me di cuenta de lo que me estaba perdiendo y lo que me esperaba si ponía todo mi empeño.

Nunca Zhou Mi fue desconsiderado conmigo, al contrario, se portaba amable y agradable, en todo momento tratando de hacer menos incomodo el momento como buen caballero. Pero yo estaba tan perdido en mi nerviosismo. ¡Dios! Cuando mi madre me dijo que mi pareja de baile esperaba por mí y que no era otro que mi prometido, sentí un poco de decepción. En todo este tiempo habíamos sido tan indiferentes el uno del otro y yo quería ir con Hangeng a ese baile, pero tan solo bajar las escaleras y ver a ese chico de veintiún años perfectamente arreglado y con una amable sonrisa en sus labios, detuvo mi corazón por un momento y lo capturó.

Ese fue el momento en que robó mi corazón… en un suspiro.

Fue cuando me di cuenta también que estaba muy por debajo de Mimi. El todo un hombre de mundo y yo un adolescente a punto de elegir su destino, y entonces desee ser todo lo que Zhou Mi admirará y quisiera. Que haría todo lo posible porque llegará a amarme tanto, como yo ya lo estaba haciendo. Me lance a la cacería a por él.

Me fui a estudiar al extranjero, Canadá fue mi primer destino para mi educación y Francia lo fue después, pues aprendí de los mejores chef para llegar a ser lo que ahora soy. Asalte a Mimi cada vez que me fue posible, mi familia lo invitaba a todos los festejos y yo me aparecía en los de su familia, hasta en los tiempos libres de sus clases y después en su oficina cuando comenzó a trabajar. Lo instaba a pasar el tiempo conmigo. Eso cada vez que mi padre dejaba que usara su avión privado para moverme a China o Seúl y Zhou Mi jamás se negó, incluso llegamos hablar mucho y mensajearnos por celular, era divertido leer lo que no solíamos decir en persona. Creo que un poco la diferencia de edades y otro poco las pocas veces que nos veíamos.

-       ¿Por qué te ríes tanto con ese celular, Henry? – mi tía, ¿Cómo es que antes nunca decía nada? Después que se dio cuenta de mis intentos por acercarme a Zhou Mi, es que comenzó a cuidarme de más -. ¿Con quién hablas?
-       Tía, me estoy riendo de una publicación en…
-       Seguro que estás hablando con el novio, deja ya y mejor apúrate con la cena, ¿quieres quedar bien? Tus suegros vienen a comer.

Así era mi vida, porque finalmente al graduarme, en mi cumpleaños número veinte, un Zhou Mi algo cortado y tímido como nunca lo había visto, me entrego el anillo de compromiso y para mi dicha, me dio mi primer beso. Uno lleno de amor, ternura y cuidado. Reafirmando los sentimientos de mi corazón y estando seguro que Zhou Mi es a quien quiero, el hombre indicado para mí.

-       Aún eres un chiquillo, pero estoy dispuesto a todo por ti, intentar lo que sea necesario. – dijo sujetando mi rostro después de besarnos.
-       Creo que nuestros seis años de diferencia son los que nos han traído hasta aquí, porque esa diferencia hizo que me propusiera crecer y hacerme alguien por ti, para estar a tu altura y no me arrepiento. – le dije emocionado.
-       Mmm… - un beso rápido fue dejado en mis labios -. Tú ya me tenías loquito por ti, jamás hubiera aceptado esto si no sintiera nada por ti, no lo merecías. Es por eso que siempre me mantuve a tú lado.
-       Mimi… - mi corazón no podía con todo, estaba emocionado.
-       Me gusta cómo suena eso… - y con esa sonrisa que me había ganado, volvió a besarme, antes que llegará la tía y me llevará con ella a revisar la cena… otra vez.

Es verdad es que son pocos los recuerdos que tengo con Zhou Mi en mi infancia, seis años y medio de diferencia hace que muchas cosas, pero lo que no puedo olvidar, es su rostro a mi lado en cada evento importante de mi vida. Sé que él estuvo ahí.

-       Ahora sí, ya casi llegamos. – Mimi me saca de mis pensamientos.
-       ¿No estamos perdidos? – pasamos mucho tiempo buscando la casa de su amigo.
-       No, estoy seguro que es por aquí.
-       Deberíamos quedarnos en un hotel. – esa es la Tía Min.
-       Tía, Mimi… Digo Zhou Mi ya nos explicó que nos quedaremos en casa de la familia de su amigo. Seremos bien recibidos ahí. – me giro un poco para explicarle.
-       Solo espero que tengan muchas habitaciones disponibles, sino, tendrás que compartir una conmigo Henry, no quiero perderte de vista. – veo como la tía Min le echa una mirada desaprobatoria a Zhou Mi. El pobre solo gime y hace gestos preocupado cuando logra verla por el espejo retrovisor.
-       También lo espero. – digo resignado.


¿Cómo es que mis padres permitieron esto? ¡Estamos prometidos! ¡Nos vamos a casar! Este viaje no será como esperaba que fuera.

Continuara...

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